lunes, 16 de mayo de 2022

Porque sí.

Hoy me dieron ganas de escribir pero no encontraba de qué hablar.


Mi cabeza, como ya sabes, es un revoloteo constante de pensamientos sin comienzo ni final, que no tienen nada que ver uno con el otro, que a veces me llevan a lugares excepcionalmente felices o completamente oscuros, donde me sumerjo y muchas veces es muy difícil sacarme.

Me puse a navegar por horas en mi mar de incoherencias y ninguna me llamaba especialmente la atención: Barquitos de papel nadando en agua de lluvia, la sensación de tu barba en mi cara en las mañanas, el olor a cafecito recién molido, tu sonrisa cuando algo te hace realmente feliz, mis preocupaciones diarias, tu mechón gris que me vuelve loca, la cita de la visa, tu chaqueta de cuero... Y así divagué por horas, hasta que me di cuenta de porqué no encontraba un tema del cual hablar: Es que siempre en el medio de mi hilo enmarañado de historias inconclusas, estás tú. No quiero escribir sobre nada más, ni quiero escribir para nadie más que no seas tú.

Eres lo primero que veo cuando despierto, y me haces feliz desde el momento en el que dejo de soñar y te escucho respirar. 

Mi vida ha mejorado cada día desde que te conocí porque siempre has estado apoyándome y has creído en mí hasta en los momentos en los que yo misma no lo he hecho.

Conoces lo peor de mí, y te has quedado, no me has juzgado ni me has hecho sentir como un monstruo. Solo me abrazas y me dices que todo va a estar bien.

Me has ayudado a sanar muchas heridas y sobrellevar otras que no son fáciles de llevar y mucho menos superar.

Me dejaste entrar en tu vida, poquito a poquito, y me has hecho amarte cada día más, aunque a veces me parece difícil poder quererte y admirarte más de lo que ya lo hago.

Eres el hombre más increíble que he conocido, y me has devuelto las ganas de querer ser mejor, de superarme y ser mejor cada día para merecer todo el amor que me das.

Tengo más de un millón de cosas de ti que podría seguir alabando pero esas te las voy diciendo de poquito en poquito, mientras disfruto del tiempo que nos toque vivir la vida juntos.

Eres mi equipo, mis ganas de sentir maripositas, mi ejemplo, mi roble, mi corazoncito abombado de felicidad, todo lo que siempre he deseado, eres mi amor.

Soy la mujer más afortunada por tener la dicha de conocerte, y decir que formas parte de mi vida de una manera tan bonita, y aprovecharé cada momento que la vida me regale contigo, por mucho o poco que sea.

Entonces, en resumen, te podría decir un montón de cosas más, como Rachel a Ross y su carta de 18 páginas por delante y por detrás, pero realmente te escribo porque te amo, porque me inspiras, porque te agradezco la vida entera y más por ser como eres y porque no hay nada más en este mundo que me haga sentir como tú lo haces, y eso merece ser escrito.

Con mucho mucho amor, Oriana.


lunes, 7 de febrero de 2022

No sé a qué vine, pero aquí estoy.

Ya acepté el hecho de que no volveré a diario por aquí como antes, pero sí me prometí hacer valer mis visitas, por lo menos que valgan para mí.

Me pongo a leer las cosas que he escrito antes, y me doy cuenta de dos cosas: Me gusta la manera en la que pensaba antes, incluyendo mi inmadurez, mi inocencia, mi ignorancia en muchas cosas, mis ganas de comerme el mundo y todos mis defectos. Y me gusta cómo he evolucionado hasta el día de hoy.

A veces no nos damos crédito porque no somos perfectos, porque nos equivocamos, porque quizás tomamos malas decisiones de vez en cuando, o porque sencillamente no hacemos las cosas como el resto, y pensamos automáticamente que estamos siendo inútiles, que no servimos para nada y no hemos crecido.

Pero en mi caso, después de leer un par de mis posts, me di cuenta que aunque no soy perfecta, me he equivocado un trillón de veces y me falta muchísimo por aprender y arreglar, he crecido muchísimo como persona, pasito a pasito, un día a la vez, y eso es lo más importante.

Espero seguir evolucionando todos los días, y aprendiendo aunque sea una cosita al día, que me ayude a crecer y mejorar como persona.

Y aunque esta no fue la razón por la que vine a escribir, me pareció un momento ideal para mencionarlo.

Realmente ya no recuerdo porqué dije hace uno minutos "Voy a ver mi blog, voy a escribir", pero creo que a estas alturas no necesito una razón para escribir, ni para hacer las cosas que me gustan. No necesito un tema concreto y estudiado desde hace una semana con referencias bibliográficas para escribir, tampoco necesito acuarelas caras ni cursos de dibujo para pintar o dibujar, ni necesito clases de canto para cantar.

Decidí que de ahora en adelante haré todas las cosas que me gustan porque sí, que voy a disfrutar de las cosas pequeñas, sola o en compañía. Que hacer mercado no será tedioso porque no lo permitiré, que voy a llenar mi relación nueva de momentos bonitos y felices mientras dure, que mis momentos libres siempre tendrán algo agradable qué hacer, que disfrutaré mis momentos sin hacer nada sin sentirme culpable, y que voy a vivir como quiero y como me haga feliz.

Tengo demasiado por vivir, demasiado qué disfrutar y demasiado por conocer.

Agradezco a Dios todas las cosas buenas y no tan buenas que me ha traído desde que llegué acá, y espero que sigan llegando muchas más (preferiblemente un poquito más de buenas que de malas).

Gracias my little cookies por seguir aquí para mí, por seguir dejando disponible este espacio en blanco donde puedo plasmar mis ideas, porque los diarios no me gustan y en mi agenda no quiero poner estas cosas.

Espero inspirarme pronto y volver aquí, a mi hogar mental, y fastidiarlos un ratico más. buenas tardes, Little cookies.

sábado, 15 de mayo de 2021

Insomnio justificado

I guess nobody reads me anymore, but I don't really care.

Hola galletitas. Vivo prometiendo volver pero la vida y sus vueltas hace que cada vez se me haga más difícil hacerlo. Mis escombros se sienten oxidados al escribir y mis analogías elocuentes ya no salen a relucir como antes, pero hoy he decidido hablar porque la noche (Y los ronquidos de mis roommates) no me han dejado dormir.

Tengo un millón de cosas qué contarles, pero como saben, el año pasado perdí una parte de mí muy importante, y eso me ha hecho muy difícil plasmar aquí mis pensamientos.

Mi papito se fue, y desde entonces la mayoría de mis pensamientos giran entorno a él. Quizás eso nunca va a acabar, y por esa razón también evito escribir. Hablar de mi papá cada vez que escriba se puede tornar tedioso, en realidad siempre ronda en mi cabeza la idea de que hablar conmigo se ha vuelto tedioso en general porque todo siempre termina dando vueltas hasta llegar a él. Miren nada más, pensaba hablar de mi historia y sigo contando la de él.

Hoy he venido a contar con un atisbo de entusiasmo y un manojo de ansiedad lo mucho que ha cambiado mi vida desde la última vez que hablamos (Que hablaron conmigo y no de mi papá). Como muchos saben, mi vida siempre fue muy estable, pero el 2020 vino para arrasar con todo rastro de seguridad, rutina y tranquilidad que había en mi existencia.

Tenía muchos planes que al día de hoy ya no existen, e hice muchos más desde esa época que parece tan lejana ya.

Me vi arrinconada a tomar decisiones que quizás en otra situación no habría tomado, pero hoy por hoy agradezco todas y cada una de ellas.

Dejé mi carrera en pausa por un año, y una serie de eventos desafortunados me hicieron aprender a trabajar de verdad. Cambié mi estetoscopio por un rodillo y allí comenzó la aventura que estoy viviendo hoy.

Empecé a vender tequeños para lograr mi meta, y al final terminé cambiando el rodillo y mi postgrado también por un pasaje a un rumbo desconocido. Tanto tiempo había soñado con salir del país que me tenía "presa" para hacer mi vida de verdad, sin depender de nadie y surgiendo con mi esfuerzo que no me detuve realmente a pensar lo que eso significaba. Siempre supe que las dificultades se iban a presentar, pero no sabía que serían tan desconcertantes para mí hasta que comencé a vivirlas.

Llegué al aeropuerto de Quito el 2 de marzo después de pasar una noche en el piso del aeropuerto de Panamá, porque por supuesto yo no podía tener un viaje sin complicaciones y Venezuela hizo de las suyas una vez más antes de dejarme ir, retrasando mi vuelo y no dejándome llegar a mi conexión a tiempo. En cierta manera algo gracioso pero consecuente "No te vas a ir sin que te cague los planes una vez más".

Aún así, llegué a mi destino donde un grupo de salvadores me recibió con los brazos abiertos. Siempre me dijeron que no confiara en amigos afuera, porque siempre dicen que te recibirán con casa, comida y trabajo y nunca era así. Pero este grupo de personas especiales realmente cumplió e hicieron de mi llegada, la mejor que podría pedir.

De verdad tuve la casa, la cama caliente, el trabajo, compañía y hasta un ramo de flores precioso el día de mi llegada, cosa que no dejaré de agradecer nunca. Llegué a un país que nunca consideré ni siquiera visitar (Ni siquiera cuando me tocó cantar su himno en un proyecto escolar en el liceo, donde no tenía ni puta idea de qué himno era ni como sonaba, pero lo canté con la peor voz del universo entero para poder terminar con el bendito proyecto de una vez).

Quito abrió mis ojos y mi mente desde el primer día que llegué. Es un lugar hermoso, con un sistema de transporte excelente y personas increíbles. Todos han sido amables y comprensivos, todos me han tratado de la mejor manera, incluso cuando se enteraron que me contagié de covid justo antes de llegar.

Me dejaron reposar, mis amigos hicieron el papel de enfermeros y médicos de cabecera, y ya hoy por hoy estoy libre de esa horrible situación, pero nunca olvidaré lo bien que se portaron conmigo.

Entonces sola y en un sitio desconocido, comencé a conocer más del lugar, y hasta ahora no puedo decir que exista algo que quisiera cambiar. Quizás traer en un container la casita de mi abuela con todos adentro, especialmente mi mamá. 

Lo más difícil ha sido estar lejos de mi familia, pero siempre me reconforto en que esto lo hago por un bien mayor, por el bien de todos en el futuro.

Entonces aquí sigo aprendiendo a diario y esforzándome por tener la estabilidad algún día para tenerlos a todos bien y cerquita.

Sin embargo, no me quejo en lo absoluto de mi experiencia aquí, donde he comprobado una vez más que los verdaderos amigos existen, y donde he conocido al menos uno más que sé que siempre tendrá un lugarcito especial entre mis personas más queridas.

Dentro de todo lo malo, me han tocado muchas cosas buenas también y siento desde entonces que la vida me ha dicho "Tu 2020 fue una grandísima mierda, te voy a dar un respiro" y lo agradezco inmensamente porque lo necesitaba como no tienen idea. 

Tengo la esperanza de volver a ver a mi familia juntita otra vez, de hacer muchas cosas y finalmente empezar mi bello postgrado algún día, pero por ahora me conformo con sentir que las decisiones que he tomado no han sido tan malas, y que por fin pegué una otra vez.

Espero volver a contarles cómo me va antes de que mi pelo se vuelva gris por completo, pero voy a dejar de prometerlo porque cada vez que lo hago mi ausencia es mayor que la de mis ganas de pararme un sábado a las 6 de la mañana con 9ºc y lloviendo (Por fa no lluevas mañana).

Los dejo por hoy galletitas, pero volverán a oir de mí de nuevo. No sé cuando, pero volverán a oírme.

Buenas noches, casi madrugadas, little cookies.

sábado, 12 de septiembre de 2020

Papi

Han pasado dos meses ya. Dos meses que parecen décadas porque siento que tengo demasiado tiempo sin saber de ti, sin escucharte ni recibir mi "Holi" en las mañanas; y sin embargo se sienten como un instante porque no deja de doler ni un poquitico que no estés aquí.


Yo ya no sé qué hacer ni qué decir. Me sumerjo en harina de trigo y margarina todos los días tratando de alejarte de mis pensamientos, pero por supuesto, no funciona. Te busco todo el día, te añoro cada segundo y me culpo por no haber estado cada minuto de tu vida a tu lado, de no haberte dado más motivos para estar orgulloso, de decirte "Cálmate, respira. Esto es normal, no te asustes" y no decirte "Te amo", porque nunca nunca nunca pensé que sería lo último que te diría. Mi yo que sabe algunas cosas del cuerpo humano se dijo "Esto está muy mal", pero la otra yo, la boba que esperaba que te pararas, se sumergió en un mar de esperanzas y de milagros, y se negó a despedirse porque no estaba ni un poquito lista para dejarte ir.

Hasta el día de hoy, hasta este minuto no sé cómo haré para soportar el hecho de lograr cualquiera de las cosas que esperabas para mí, porque no estarás ahí para contártelo y celebrar...

Hasta el día de hoy no sé cómo pararme de la cama sin tener que luchar todos los días.

Hasta el día de hoy, no sé cómo haremos sin ti.

Te extraño tanto que me duele respirar todo el día, que no te olvido ni un momento, que ya no sé nada.

Este mes no tengo nada bueno qué decir. Espero tener algo de resignación algún día para lograr las cosas que querías para mí y poder soportar no tenerte ni siquiera al teléfono para decirte que lo logré.

Te amo, mi papito mío. Y espero verte algún día de nuevo, para tomarnos nuestros vinitos y comer jamón serrano con queso manchego en la orilla de alguna playa española.

miércoles, 12 de agosto de 2020

Mi papito mío

 He pensado en escribirte algo desde hace varios días, pero no había podido porque cada vez que veo la computadora te veo a ti detrás de mí acostado y diciéndome "Ori, ya tienes 6 horas ahí sentada, párate un rato", cada vez que me tocaba escribir un artículo para alguna página y tenía que entregarlo con premura.

Tengo tantas cosas que decirte que no sé por donde comenzar... Así que comenzaré por donde empiezo cada vez que tengo que decir algo importante: Comenzaré agradeciéndote.

Sería una tontería intentar especificar todas las cosas por las que te agradezco porque tendría que hacer una biografía de mi vida. Tú me diste todo.

Mi vida entera, mis logros, mis cosas, mis pensamientos, mi manera de caminar y hablar... Todo se los debo a mi mamá y a ti.

Gracias por la mejor vida del mundo. Por todas las vacaciones repentinas, por todos los caprichos que me cumpliste, por toda la libertad que me diste para ser mejor cada día, por apoyar mis locuras, por estar conmigo cada día de mi vida, así fuese a través de un "Holiii" por whatsapp cuando estábamos lejos.

Sé que todos dicen lo mismo porque quieren mucho a sus papás, pero no creo que exista uno mejor que tú. Siempre quise ser como tú: Imponente, inteligente, correcto, respetuoso, un líder nato y lo más importante, la mejor persona del mundo. 

Tu carácter siempre fue fuerte pero nunca dudaste en ayudar, en hacer las cosas bien. Querías esconder tu corazoncito pachoncito detrás de tu bigote, pero tu corazón es tan bonito que fue imposible de ocultar.

Está de más decir que eres la persona que más admiro en este mundo y que espero lograr tantas cosas algún día que me permitan siquiera poder comparar mis logros con los tuyos.

También está de más decir que te amo. Te amo tanto que estos días he olvidado mis lapicitos de colores, y me he quedado con el gris. Yo nunca pensé que iba a tener que vivir una vida donde tú no estuvieses, y hasta el último segundo tuve fe de volver a verte, de decir algún día que todo había sido una pesadilla pero lo habíamos logrado, y que nos iríamos en diciembre de nuevo a la playa a comer pernil 7 días seguidos en las 3 comidas.

Te extraño todo el día, todos los días. Todavía no he aprendido a hacerme la idea de que no me vas a llevar al altar, que no vas a conocer a mis hijos y que no podré tenerte más. Y aunque muchas cosas me dicen que la vida termina y no hay nada más, desde el 12 del mes pasado tengo la esperanza de que exista algo, y que puedas ver todas las cosas que pasen. Que veas a tus nietos crecer, que me veas con una barrigota de embarazada, que me veas viejita y finalmente me recibas donde quiera que estés.

Cambiaría todo por tenerte un minutito más, pero todo papito mío, porque yo no sabía realmente lo que  era sentirse rotico y sin esperanzas, hasta que te fuiste de mí.

Espero que hayas estado orgulloso de mí, y que sepas lo mucho que te amo y te amaré el resto de mis días.

No sé cuándo recuperaré mis lapicitos de colores para vivir, quizá un par se queden contigo porque ya nada será igual, pero te prometo que todo lo que hiciste no será en vano, y que intentaré ser la mejor persona del mundo todos los días de mi vida.

Perdóname por todo lo que no hice ni dije, por todo lo que quizás necesitaste y yo dejé para después, no es excusa, pero yo nunca pensé que no habría un después.

Podría seguir hablándote por horas, porque así me hago a la idea de que estás acostado detrás de mí viéndome escribir, pero ya es hora de dejarte ir. No dejarte ir por completo porque la mitad de mí la hiciste tú, y tú eres mi motivación para todo, pero dejarte descansar. Visítame en mis sueños cada vez que quieras, que te recibiré con gusto, pero descansa en paz donde quiera que debas estar. Prende la tele, pon "El precio de la historia" y espérame que algún día volveré a decirte "Caaaaambialooooooo"

Todavía no sé ser sin ti, pero te prometo que lo intentaré. 

Te amo con todo mi ser, mi papito mío.

domingo, 10 de noviembre de 2019

Algo malhumorada

Supongo que la adultez viene con mucho más que el aumento de peso desenfrenado y el acceso legal al alcohol. Además del derecho de tomar ciertas decisiones conlleva a la adquisición de una de las peores (Y mejores cosas a la vez): las responsabilidades. 
Las responsabilidades no son más que las cosas molestosas que solían hacer nuestros padres (Como trabajar, ahorrar, comprar comida y limpiar la casa), por las cuales no les dábamos el mérito suficiente ya que asumíamos que era fácil porque lo hacían todo sin mostrar ni un destello de esfuerzo.

Los admiro y los admiraré siempre porque yo hago todas esas cosas y sigo con la casa sucia todos los días (Aunque todas las mañanas y tardes Mónica Geller se apodere de mis deseos e inevitablemente empiece a refregar y doblar todo lo que se me ponga en frente), siempre me falta algo por comprar cuando llego a casa y mis ahorros equivalen a lo que cuesta una empanada mordida y medio vaso de malta.

Además de todo eso, la adultez viene con otro tipo de cosas, cosas que son de veras desagradables y una de ellas es que puede inducirnos a dejar durmiendo a nuestro niño interior. El que pinta, el que juega, el que escribe y canta, que dibuja cada vez que le place y estudia con ansias de saber cada día más.

Mi niña interior dibuja torres Eiffel y Giraldas en el trabajo cuando no hay pacientes, canta todo el día (A veces bonito, a veces no), le gustan los documentales de Discovery sobre el universo y sus secretos, las galletas con chispas de chocolates, los pollitos, los girasoles, los huevos hervidos y el color amarillo.

Resultado de imagen para russell up
Todos y cada uno de mis días intento que ella no se vaya nunca, porque es la que realmente me hace feliz. Amo a mis padres (Aunque discuta a diestra y siniestra con ellos) y a mi familia, aprecio a mis amigos de verdad, admiro a mis profesores y superiores que lo merecen, pero mi niña interior me hace feliz.

En fin, les hablo sobre esto porque me he dado cuenta que mientras más años  (y responsabilidades) tengamos, más rápido pasa el tiempo, y nos pasa como les pasa a esos papás que trabajan horas extra: Dejamos de lado a nuestros niños. Hay cada vez menos tiempo para compartir con ellos, porque el dinero ni los títulos llegan solos, porque ya estamos grandes y ya no podemos depender de papá y mamá para que se encarguen de que todo esté en orden. Y la mala noticia de todo esto es que no va a mejorar. 

El tiempo no vuelve y las responsabilidades se hacen cada vez mayores.

Pero hay un pequeño escape a la ley de la vida, y es por voluntad propia que tendremos derecho al mismo: Siempre hay 5 minutos, y tú decides cómo usarlos. 

Yo decidí usarlos para hacer mis torres Eiffel y mis Giraldas, para cantar por los pasillos del hospital, y escribir de vez en cuando aquí, en mi refugio que me hace feliz.

Y ustedes? 


Les escribo hoy porque tengo 3 días que no me soporto ni a mí misma y me he dado cuenta que mi niña interior sólo quería respirar un ratico. Espero saludarlos pronto, espero poder dalres 5 minutos más seguido.

Buenas tardes, medio mañanas porque es domingo, galletitas.


jueves, 22 de agosto de 2019

2 años después...

Creo que ni yo misma puedo creerlo...

Después de tener una discusión bastante acalorada con Gmail por unos 20 minutos e intentar recordar todas las claves que he usado para las 47 redes sociales que he abierto desde que tengo uso de razón y acceso a internet (Cuando utilizar internet significaba dejar a mamá sin Cantv y el inicio hacia unos ruidos dignos de un C3PO con artritis), POR FIN logré recuperar mi preciada cuenta! Esa que tenía escondida en el polvo de mi memoria pero que siempre he querido como mi hija primogénita.

Me disculpo con mi querido little cookies, con pepe grillo y mi asamblea mental por haberlos dejado en el olvido tanto tiempo. No les prometo regularidad y mucho menos que las cosas volverán a ser como antes pero haré todo mi esfuerzo por no abandonarlos para siempre, se merecen algo más, se merecen lo mejor.

Y quizás los pocos lectores que se atrevan a abrir este pequeño vejestorio (O probablemente ninguno) se preguntarán "Quién sacó a esta loca de Bárbula? Y por qué le habla a una cuenta de Blogger como si fuese su mejor amiga?" Y es que en efecto my little cookies, estoy loca. Y en algún sentido, este blog fue mi mejor amigo por mucho tiempo. 

Quizás suene descabellado, pero para aquellos que viven su día a día entre letras entiendan un poco lo que quiero decir.

No hay nada como colocar tu playlist ideal para escribir, una taza de café, un poquito de privacidad y tiempo con un teclado. Y no, no es que haya perdido los estribos y tenga un brazalete de amistad con este rinconcito, pero tener el privilegio de escribir siempre me ha ayudado a pensar, a analizarme mientras lo hago, a desahogarme con la persona más importante en cuanto a decisiones y sentimientos en mi vida: Yo misma.

Tardé demasiado tiempo en darme cuenta que la opinión más importante es la mía, que lo que pienso de mí misma y cómo me siento con las cosas que hago vale más que todos los lingotes de oro en el mundo... Pero creo que lo logré, o mejor dicho, que cada día voy dando pasitos para lograrlo.

En gran parte todo este avance se lo debo primeramente a pepe grillo, quien me guió en mis inicios, ingenuo como ninguno y puro, purísimo también, con un corazón invaluable. También forma parte importantísima de esto mi asamblea mental, un montón de chiquiticas y chiquiticos encerrados en un cuarto amarillo con girasoles en la mesa preparados todos los días para debatir y de vez en cuando para entrarse a golpes y defender sus puntos de vista en lo que a... Bueno, a todo, se refiere. A veces ganaba la razón, a veces el corazón era el rey, muchas otras la confusión y el miedo pero lo que si era seguro es que al final, sin importar las riñas, TODOS actuaban para hacer de mis días y de mí misma alguien mejor.

Los extrañé como nunca y les tengo noticias que los hará saltar de alegría, pero decidí dedicarles este post solo para agradecerles, porque no tenía ni idea de que ustedes me ayudarían a ser la mujer que soy hoy. Por eso coloqué el playlist que elegí la primera vez que me dediqué a escribir, ese que no ha cambiado (aunque se haya extendido un poquito), y me senté a ver la entrada en blanco, esperando a mi musa que tomó la mejor decisión del mundo: Darles las gracias.

Los dejo por hoy, de verdad prometo esforzarme por no dejarlos en el olvido nuevamente y espero tener tiempo nuevamente para escuchar este playlist y contarles las buenas nuevas.

Buenas noches, ya bastante noches, mis galletitas.

miércoles, 29 de marzo de 2017

El prototipo inesperado

I´m back over here!

Ya sé, ya sé, no me odien. Life is making my busy y realmente le he estado huyendo al blog. 
Fue como una desintoxicación de mí misma... Pero ya me extraño, y a ustedes.

En fin, hoy vengo con un tema light porque ya meterme en tópicos profundos por aquí no me va, o por lo menos no por ahora. Les vengo a hablar del prototipo inesperado.

Quizás haya hecho alusión a esto varias veces en el pasado pero hoy quería hablar de ello otra vez.

No les ha pasado que ustedes tienen un tipo de persona específico por el cual es muy difícil no voltear en la calle o no pensar en algún momento "Hey..." (Sí, ese "Hey, qué está pasando?")?

Más allá del físico (Aunque debo admitir que el físico juega un papel muy importante en este caso): Su personalidad, su forma de vestir, su manera de interactuar con las personas y de expresarse, sus gustos y disgustos... Ese tipo de persona que te hace decir "Hey".

Bueno, personalmente siempre tuve un tipo más o menos específico (Del cual todos mis amigos saben y no pierden la oportunidad de ver mi cara cuando alguno anda rondando por ahí). Un hombre alto, pasadito de kilos, con barba, cabello y ojos oscuros, con una sonrisa que no pase desapercibida, que sea amable, extrovertido, gracioso, que le guste leer, salir por ahí (Pero no a rumbear y esas cosas, más de esos que no deja pasar una oportunidad para ir a un café y hablar de la vida), de esos que saque temas de conversación por cualquier cosa y con el cual se me pasen las horas de tanto hablar boberías. 

Podría seguir la lista pero es cada vez más específica y capaz termine siendo muy creepy si alguien lee esto y tiene esas características. (No, I´m not talking about anyone ok?)

En fin, mi prototipo. Ya todos mis compañeros se conocen bien esas características porque no puedo evitar hacer mis pequeñas rutinas de "Stand - up" cada vez que veo uno (Ya sé que tengo que enseriarme en la vida pero mi yo interno no me deja... Y mi asamblea mental tampoco ayuda), y esperan con ansias mi reacción cuando detectan uno cerca de mi radar.

"Yo sabía que te ibas a partir"
"Ya se va a morir"
"Ay Dios mío, se quiere casar otra vez"

Y un sinfín de reacciones más cada vez que algún gordito de sonrisa bonita me pasa por el lado.

Lo normal en mi rutina, mi prototipo estándar... But that just couldn't keep that way right?

NO, NO SE PODÍA QUEDAR ASÍ.

Ahora llegó algo inesperado, y que francamente espero sea una etapa (JAJA).

El prototipo inesperado.

Asumiré que todo viene arraigado a mi situación sentimental sola y seca y que no tiene que ver con mi evolución como persona (Si es así... Coño no). 

Ahora resulta que mi prototipo se dividió en dos, cosa que venía negando desde el año pasado pero que ya no puedo porque ya ha escalado a otro nivel.

Quién dijo que tenía que ser amableeeeeeeeeeeeeee?
Quién dijo que tenía que ser gorditoooooooooooooo?
Quién dijo que tenía que ser sociableeeeeeeeeeeeee?

No empezaré a describir el prototipo 2 porque... Bueno, algún día les explicaré el por qué pero el caso es que... Ya ni siquiera sé porqué estoy hablando de esto.

(Where I was going with this?... Jesus...)

En fin, quizás solo quería sacármelo del pecho, aunque creo fervientemente que tenía un buen punto al respecto.

Chicos y chicas, solo les díré: La vida los puede sorprender de tantas maneras que no se imaginan y pueden terminar molestando a todos a su alrededor con alguien que NUNCA hubiesen imaginado (Sólo espero que esto no prosiga por los siglos de los siglos , AMÉN).

Se ve inofensivo hasta que comienzas a basar tus expectativas en ese prototipo y todos terminan siendo una mierda... Y quizás la mayor razón por la que ninguno sirva es porque estás basando estos gustos en alguien en especial.

Los dejo por hoy galletitas, estoy oxidada con la escritura pero espero poder tener tiempo para calentar un poco más. I've been missing this.

Good night, little cookies.