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sábado, 15 de mayo de 2021

Insomnio justificado

I guess nobody reads me anymore, but I don't really care.

Hola galletitas. Vivo prometiendo volver pero la vida y sus vueltas hace que cada vez se me haga más difícil hacerlo. Mis escombros se sienten oxidados al escribir y mis analogías elocuentes ya no salen a relucir como antes, pero hoy he decidido hablar porque la noche (Y los ronquidos de mis roommates) no me han dejado dormir.

Tengo un millón de cosas qué contarles, pero como saben, el año pasado perdí una parte de mí muy importante, y eso me ha hecho muy difícil plasmar aquí mis pensamientos.

Mi papito se fue, y desde entonces la mayoría de mis pensamientos giran entorno a él. Quizás eso nunca va a acabar, y por esa razón también evito escribir. Hablar de mi papá cada vez que escriba se puede tornar tedioso, en realidad siempre ronda en mi cabeza la idea de que hablar conmigo se ha vuelto tedioso en general porque todo siempre termina dando vueltas hasta llegar a él. Miren nada más, pensaba hablar de mi historia y sigo contando la de él.

Hoy he venido a contar con un atisbo de entusiasmo y un manojo de ansiedad lo mucho que ha cambiado mi vida desde la última vez que hablamos (Que hablaron conmigo y no de mi papá). Como muchos saben, mi vida siempre fue muy estable, pero el 2020 vino para arrasar con todo rastro de seguridad, rutina y tranquilidad que había en mi existencia.

Tenía muchos planes que al día de hoy ya no existen, e hice muchos más desde esa época que parece tan lejana ya.

Me vi arrinconada a tomar decisiones que quizás en otra situación no habría tomado, pero hoy por hoy agradezco todas y cada una de ellas.

Dejé mi carrera en pausa por un año, y una serie de eventos desafortunados me hicieron aprender a trabajar de verdad. Cambié mi estetoscopio por un rodillo y allí comenzó la aventura que estoy viviendo hoy.

Empecé a vender tequeños para lograr mi meta, y al final terminé cambiando el rodillo y mi postgrado también por un pasaje a un rumbo desconocido. Tanto tiempo había soñado con salir del país que me tenía "presa" para hacer mi vida de verdad, sin depender de nadie y surgiendo con mi esfuerzo que no me detuve realmente a pensar lo que eso significaba. Siempre supe que las dificultades se iban a presentar, pero no sabía que serían tan desconcertantes para mí hasta que comencé a vivirlas.

Llegué al aeropuerto de Quito el 2 de marzo después de pasar una noche en el piso del aeropuerto de Panamá, porque por supuesto yo no podía tener un viaje sin complicaciones y Venezuela hizo de las suyas una vez más antes de dejarme ir, retrasando mi vuelo y no dejándome llegar a mi conexión a tiempo. En cierta manera algo gracioso pero consecuente "No te vas a ir sin que te cague los planes una vez más".

Aún así, llegué a mi destino donde un grupo de salvadores me recibió con los brazos abiertos. Siempre me dijeron que no confiara en amigos afuera, porque siempre dicen que te recibirán con casa, comida y trabajo y nunca era así. Pero este grupo de personas especiales realmente cumplió e hicieron de mi llegada, la mejor que podría pedir.

De verdad tuve la casa, la cama caliente, el trabajo, compañía y hasta un ramo de flores precioso el día de mi llegada, cosa que no dejaré de agradecer nunca. Llegué a un país que nunca consideré ni siquiera visitar (Ni siquiera cuando me tocó cantar su himno en un proyecto escolar en el liceo, donde no tenía ni puta idea de qué himno era ni como sonaba, pero lo canté con la peor voz del universo entero para poder terminar con el bendito proyecto de una vez).

Quito abrió mis ojos y mi mente desde el primer día que llegué. Es un lugar hermoso, con un sistema de transporte excelente y personas increíbles. Todos han sido amables y comprensivos, todos me han tratado de la mejor manera, incluso cuando se enteraron que me contagié de covid justo antes de llegar.

Me dejaron reposar, mis amigos hicieron el papel de enfermeros y médicos de cabecera, y ya hoy por hoy estoy libre de esa horrible situación, pero nunca olvidaré lo bien que se portaron conmigo.

Entonces sola y en un sitio desconocido, comencé a conocer más del lugar, y hasta ahora no puedo decir que exista algo que quisiera cambiar. Quizás traer en un container la casita de mi abuela con todos adentro, especialmente mi mamá. 

Lo más difícil ha sido estar lejos de mi familia, pero siempre me reconforto en que esto lo hago por un bien mayor, por el bien de todos en el futuro.

Entonces aquí sigo aprendiendo a diario y esforzándome por tener la estabilidad algún día para tenerlos a todos bien y cerquita.

Sin embargo, no me quejo en lo absoluto de mi experiencia aquí, donde he comprobado una vez más que los verdaderos amigos existen, y donde he conocido al menos uno más que sé que siempre tendrá un lugarcito especial entre mis personas más queridas.

Dentro de todo lo malo, me han tocado muchas cosas buenas también y siento desde entonces que la vida me ha dicho "Tu 2020 fue una grandísima mierda, te voy a dar un respiro" y lo agradezco inmensamente porque lo necesitaba como no tienen idea. 

Tengo la esperanza de volver a ver a mi familia juntita otra vez, de hacer muchas cosas y finalmente empezar mi bello postgrado algún día, pero por ahora me conformo con sentir que las decisiones que he tomado no han sido tan malas, y que por fin pegué una otra vez.

Espero volver a contarles cómo me va antes de que mi pelo se vuelva gris por completo, pero voy a dejar de prometerlo porque cada vez que lo hago mi ausencia es mayor que la de mis ganas de pararme un sábado a las 6 de la mañana con 9ºc y lloviendo (Por fa no lluevas mañana).

Los dejo por hoy galletitas, pero volverán a oir de mí de nuevo. No sé cuando, pero volverán a oírme.

Buenas noches, casi madrugadas, little cookies.

lunes, 28 de diciembre de 2015

El grinch les desea feliz navidad!

Buenos días casi tardes galletitas!

Bastante raro verme de buen humor verdad? I guess it is but I am!

Quizás tenga mucho que ver con la música que estoy escuchando (Ya sé que Chino y Nacho y esa gente no concuerda muy bien con mi estilo pero es como la sopa, a veces cae del cielo a la perfección del momento) o con el hecho de que mis maletas esperan en la puerta por mí para que las conduzca al sol y la sensación pegajosa otorgada por una de mis adicciones: La playa!

I know, I know, estoy grande para emocionarme por viajecitos pero mi niña dentro no comprende eso.

So, estoy feliz. Muchas razones contribuyeron a esto:

Recargué pilas con mi grupo habitual (Que lo necesitaba de por Dios porque estaba a punto de terminar como Miss Simpatía en la segunda parte. Sin amigos, sin novio, sin nada) que las extrañaba un mundo y ya me había ido a ese weird place donde no me siento cómoda en ningún lado.

Tengo unas muy buenas ideas para este 2016, y no, no hablo de los deseos cliché del 21 de diciembre sino de ideas productivas que puedo llevar a cabo.

En el amor, por ahí si sigo siendo yo JA. Pero ya eso lo acepté y me va bien.

Las vacaciones me vinieron como un guante a la mano y me ayudaron a empezar varios proyectos, de los cuales solo he mencionado uno a dos a un par de personas.

En fin, las cosas van bien y saben por qué? Porque me di cuenta que las cosas van como tu desees que vayan. Tu decides como tomarlas y sí, eso si es cliché pero tiene una muy buena razón de ser considerado así: Es total y completamente cierto.

Mis navidades siempre son dignas del grinch antes de la cantada del pueblo pero eso no va a arruinar nada, entonces por hoy los voy a dejar porque mi mamá comenzará a implosionar si no apago el computador.

Espero que hayan tenido una bonita navidad y que tengan un muy buen 2016! Los quiero galletitas!

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Locas vacaciones sobre ruedas

Sí, me refiero a la película de Robin Williams, se acuerdan?


En la que hace el papel de un padre de familia que cambia sus vacaciones familiares en Hawaii por una casa rodante, que hace que todos lo odien pero que terminan siendo felices para siempre, como todas las películas de Robin Williams. 

Q.E.P.D, una pérdida indescriptible, que sin embargo nos dejó mucho. Entre otras cosas, nuestra infancia... O si al caso vamos, MI infancia (Aunque no conozco la primera persona que no se haya visto una película de Robin).

 El genio, el científico - padre de Flubber, Patch Adams (Esa me dolió), Mrs. Doubfire, El hombre bicentenario, Ramón y Lovelace (Los pingüinos de Happy feet, que también me dolió burda esa), El profesor favorito de todos (Dead poet society, OH CAPTAIN, MY CAPTAIN!)... Y muchos más que no puedo recordar en este momento pero que bastante trajeron a mi vida en los años más bonitos de mi existencia: Mi niñez.

Gracias, Robin.

En fin, de eso no era de lo que iba a hablar pero es que el Sr. Williams es un punto débil para mí y la manera en que se fue, fue tan devastadora que no puedo evitar lamentarlo cada vez que lo recuerdo.

Ok, ahora sí. 

La película, la recuerdan no? Si no lo hacen con la descripción que les di, más o menos pueden captar de qué voy a hablar: VACACIONES FAMILIARES.

Por fin pasó la etapa de "METAN BUFANDAS Y TRAJES DE BAÑO EN LA MALETA QUE EN LA ENTRADA VEMOS PA' DONDE AGARRAMOS!" Cosa que mi maleta agradeció.

Decidimos un destino, reservamos como personas civilizadas y emprendimos el viaje. 

5 personas en un carro, (MUY ESPACIOSO POR CIERTO, que tiene 7 asientos pero para 5 personas no pareció ser suficiente).

Me sentí como una de esas familias grandes que conviven a diario (Cosa de la que no conozco mucho porque la chorrera de familiares que me rodean están mínimo a 2 horas de mi casa), en el momento en el que bajamos los asientos traseros y quedamos 5 personas, en 5 asientos perfectamente cómodos, DONDE POR ALGUNA EXTRAÑA RAZÓN, YO NO TERMINABA DE CABER... Siendo mis dos acompañantes, bueno... Caquéxicas? digamos, muy muy delgadas mejor.

"Oh sí! qué bonito es tener una familia grande!"

A las 3 horas de camino (De las que todavía restaban bastantes para llegar, ya que llovía y las curvas del páramo no dan para mucho con los deslaves en ese clima), me di cuenta que todo era extracomodidad de mis dos acompañantes (Si Yeni, si Patricia, ustedes) se regocijaban en la extensión de MI asiento y tuve que recurrir a un referéndum revocatorio inmediato: "POR QUÉ USTEDES PESAN LO MISMO QUE YO ENTRE LAS DOS Y NO TERMINAN DE CABER EN SUS ASIENTOS!? FUERAAAAAA! ES MIIIII ESPACIO!" 

Situación que se prolongó a lo largo de todo el camino, de ida, de vuelta, entre sitios... A la cual me rendí y me dejé llevar "Rela, siempre has querido hermanos".

4 días que transcurrieron entre 0 y 9 grados (No no, mi ropa forzosamente funcionaba para 16 grados, estirándole a 13), peleas con la chimenea (Qué aguantaba 20 minutos con una llama casi imperceptible que, varias veces llegué a pensar, que era un holograma) y comidas un tanto dudosas del preciado restaurant de las cabañas que encontramos a 1 hora y media de la ciudad de Mérida (Lo siento, papá).

Mi mamá siendo amante de la carretera (Porque ella no maneja, ella ve... Lo siento otra vez, papá), y cuatro mujeres en busca de compras, hicieron del viaje algo... Bueno, algo difícil de rellenar. 

"Y qué hacemos hoy?"
"No sé, di tú"
"Yo no conozco esto"
"Yo tampoco"
"Ahhh... Y ahora?"
"No sé, vamos a ver"

Cuatro días del mismo dilema, que nos terminó llevando al pico el Águila, Vía Timotes, La laguna de Mucubají y finalmente, a una búsqueda del tesoro con la heladería de la Coromoto (Famosa por sus 1001 sabores extraños y no tan extraños, con los que entró al record guinness y a la que no teníamos ni puta idea de cómo llegar porque MI MAMÁ DEJÓ EL GPS... LOS DOS... Lo siento, papá... De nuevo).

Entre direcciones incomprensibles de la peculiar población de la zona, llegamos.

"DELE POR AHÍ DERECHO, CRUZA PA' ALLÁ Y SIGUE OTRA VEZ, CRUZA Y LISTO" 

Mmmmm...

"DELE POR EL VIADUCTO PA' ALLÁ Y DESPUÉS CRUCE Y DERECHITO, AHÍ ES"

Mmmm....

*Cuatro direcciones más después*

¡ESA EEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEES!


Grito unánime que abarcó dos cuadras a la redonda y que perturbaron a los pobres comensales del restaurant de la esquina. 


Un sin fín de contratiempos y situaciones se presentaron en un tiempo que no se vio en lo absoluto suficiente para todo lo que sucedió.

Desde la visita al mercado municipal, pasando por mi falsa alarma de cólera, las paradas incontables para comprar dulces asquerosos y pan frío, llegando al fin a la visita a la "Venezuela de antier" (Donde pasé un calor incomprensible, gracias por la caminata) y al regreso donde volví a pelear por la increíble ocupación de espacio que provenía de parte de mis dos neceadoras - salvadoras (Gracias Yeni, gracias Patri, me hicieron el viaje).



Todo culminó entre risas y un descanso de dos días seguidos, y como todos los viajes familiares, lo malo se esfumó más rápido que el cansancio del viaje y quedaron los recuerdos bonitos. Esos que salen a relucir en las reuniones y que no abandonan nuestra memoria, por atesorarlos, y porque sencillamente, eso es lo que marca nuestra existencia.

Buenas noches, galletitas.

PD: Vieron que no hay postdatas? JAJAJAJA.

miércoles, 10 de julio de 2013

Once upon a time...

Llega tu padre y lanza algo sobre tu cama, no dice nada y sigue caminando. Abres el sobre y es un pasaje de avión, NOOOO ME JODAS, AL FIIIIIN! Un sueño hecho realidad. 5 horas en el taxi, 4 de espera y 8 en el avión (No suena mucho a sueño hecho realidad, y la verdad no te ves como si así te sintieras luego de tanto tiempo), te montas en otro taxi y te simpatiza el acento... Pero aún no caes en cuenta.

Te chequeas en el hotel, dejas las maletas, te das un baño y te recuestas un rato para descansar; Entonces ves una ventana grande y un balconcito detrás de la cortina.

Te dispones a sacar una silla y sentarte a llevar aire fresco (Mil horas de aquí pa' allá dejan a cualquiera con un cansancio tan grande que no deja dormir ni a un oso en época de hibernación)... Y aquí es cuando caes: Un atardecer rosáceo, árboles, aceras con banquitos de hierro forjado y madera, gente paseando perros, carriles para bicicletas, semáforos, gente bonita, grandes calles, edificios hermosos... Y La Cibeles, justo frente a tu ventana en un paisaje precioso a las 9:00 pm.

La emoción te invade, una inyección de energía que te hace querer salir corriendo a gritar por toda la calle "ESTOY EN MADRID NOJODAAAAAA". Aquí te dispones a caminar forever alone (LA MEJOR CAMINATA FOREVER ALONE QUE HE TENIDO EN MI VIDA) con una pizca de aventurero asomándose a tus pensamientos "Pa' dónde coño voy? SEÑOR DISCULPE, POR AQUÍ PA' DÓNDE SE LLEGA?... No, no, mejor pelemos por el GPS".

Terminas en medio del callao y empiezas a recorrer, flotando en un sueño y evitando pellizcarte en público porque aquí no te pueden catalogar de loca "AQUÍ NO, COÑO".
Te hacen un par de preguntas aquí y allá, tomas fotos, ves tiendas, personas cantando, tocando flauta, más turistas con la misma cara de gafo enamorado que tú y te encuentras con "Llao - llao", la tienda de frozen - yogurt por excelencia. Te llenas con un mega "Sanum" y a caminar otra vez... A las 2am ya toca regresar y descansar.

Cuando tocas la cama quedas en un semi - coma y al empezar a despertar entra un sustito a tu mente "Y si fue un sueño? Y si estoy alucinando?" Pero el olorcito a cafe y tortilla española que viene del piso de arriba difiere de tus pensamientos.

Un viaje que aunque duró bastante, no tuvo muchos momentos como este: Ese en el que te sientes como un niño con el juguete que siempre deseó... Donde el juguete cumple con todas las espectativas y más. El sustico eufórico que sigue renaciendo cada vez que revives ese momento perfecto, donde lo único que existió fue felicidad. "QUÉ ES ESO? PROBLEMAS? NPI CHAMO"
Pasan los días, los meses y te das cuenta que ese momentico es el famoso "Cuando te mueras no te vas a llevar nada material, sino el disfrute" y aunque no me quiero morir, con ese momentico sobra y basta para decir que fui realmente feliz.