lunes, 7 de febrero de 2022
No sé a qué vine, pero aquí estoy.
sábado, 15 de mayo de 2021
Insomnio justificado
I guess nobody reads me anymore, but I don't really care.
Hola galletitas. Vivo prometiendo volver pero la vida y sus vueltas hace que cada vez se me haga más difícil hacerlo. Mis escombros se sienten oxidados al escribir y mis analogías elocuentes ya no salen a relucir como antes, pero hoy he decidido hablar porque la noche (Y los ronquidos de mis roommates) no me han dejado dormir.
Tengo un millón de cosas qué contarles, pero como saben, el año pasado perdí una parte de mí muy importante, y eso me ha hecho muy difícil plasmar aquí mis pensamientos.
Mi papito se fue, y desde entonces la mayoría de mis pensamientos giran entorno a él. Quizás eso nunca va a acabar, y por esa razón también evito escribir. Hablar de mi papá cada vez que escriba se puede tornar tedioso, en realidad siempre ronda en mi cabeza la idea de que hablar conmigo se ha vuelto tedioso en general porque todo siempre termina dando vueltas hasta llegar a él. Miren nada más, pensaba hablar de mi historia y sigo contando la de él.
Hoy he venido a contar con un atisbo de entusiasmo y un manojo de ansiedad lo mucho que ha cambiado mi vida desde la última vez que hablamos (Que hablaron conmigo y no de mi papá). Como muchos saben, mi vida siempre fue muy estable, pero el 2020 vino para arrasar con todo rastro de seguridad, rutina y tranquilidad que había en mi existencia.
Tenía muchos planes que al día de hoy ya no existen, e hice muchos más desde esa época que parece tan lejana ya.
Me vi arrinconada a tomar decisiones que quizás en otra situación no habría tomado, pero hoy por hoy agradezco todas y cada una de ellas.
Dejé mi carrera en pausa por un año, y una serie de eventos desafortunados me hicieron aprender a trabajar de verdad. Cambié mi estetoscopio por un rodillo y allí comenzó la aventura que estoy viviendo hoy.
Empecé a vender tequeños para lograr mi meta, y al final terminé cambiando el rodillo y mi postgrado también por un pasaje a un rumbo desconocido. Tanto tiempo había soñado con salir del país que me tenía "presa" para hacer mi vida de verdad, sin depender de nadie y surgiendo con mi esfuerzo que no me detuve realmente a pensar lo que eso significaba. Siempre supe que las dificultades se iban a presentar, pero no sabía que serían tan desconcertantes para mí hasta que comencé a vivirlas.
Llegué al aeropuerto de Quito el 2 de marzo después de pasar una noche en el piso del aeropuerto de Panamá, porque por supuesto yo no podía tener un viaje sin complicaciones y Venezuela hizo de las suyas una vez más antes de dejarme ir, retrasando mi vuelo y no dejándome llegar a mi conexión a tiempo. En cierta manera algo gracioso pero consecuente "No te vas a ir sin que te cague los planes una vez más".
Aún así, llegué a mi destino donde un grupo de salvadores me recibió con los brazos abiertos. Siempre me dijeron que no confiara en amigos afuera, porque siempre dicen que te recibirán con casa, comida y trabajo y nunca era así. Pero este grupo de personas especiales realmente cumplió e hicieron de mi llegada, la mejor que podría pedir.
De verdad tuve la casa, la cama caliente, el trabajo, compañía y hasta un ramo de flores precioso el día de mi llegada, cosa que no dejaré de agradecer nunca. Llegué a un país que nunca consideré ni siquiera visitar (Ni siquiera cuando me tocó cantar su himno en un proyecto escolar en el liceo, donde no tenía ni puta idea de qué himno era ni como sonaba, pero lo canté con la peor voz del universo entero para poder terminar con el bendito proyecto de una vez).
Quito abrió mis ojos y mi mente desde el primer día que llegué. Es un lugar hermoso, con un sistema de transporte excelente y personas increíbles. Todos han sido amables y comprensivos, todos me han tratado de la mejor manera, incluso cuando se enteraron que me contagié de covid justo antes de llegar.
Me dejaron reposar, mis amigos hicieron el papel de enfermeros y médicos de cabecera, y ya hoy por hoy estoy libre de esa horrible situación, pero nunca olvidaré lo bien que se portaron conmigo.
Entonces sola y en un sitio desconocido, comencé a conocer más del lugar, y hasta ahora no puedo decir que exista algo que quisiera cambiar. Quizás traer en un container la casita de mi abuela con todos adentro, especialmente mi mamá.
Lo más difícil ha sido estar lejos de mi familia, pero siempre me reconforto en que esto lo hago por un bien mayor, por el bien de todos en el futuro.
Entonces aquí sigo aprendiendo a diario y esforzándome por tener la estabilidad algún día para tenerlos a todos bien y cerquita.
Sin embargo, no me quejo en lo absoluto de mi experiencia aquí, donde he comprobado una vez más que los verdaderos amigos existen, y donde he conocido al menos uno más que sé que siempre tendrá un lugarcito especial entre mis personas más queridas.
Dentro de todo lo malo, me han tocado muchas cosas buenas también y siento desde entonces que la vida me ha dicho "Tu 2020 fue una grandísima mierda, te voy a dar un respiro" y lo agradezco inmensamente porque lo necesitaba como no tienen idea.
Tengo la esperanza de volver a ver a mi familia juntita otra vez, de hacer muchas cosas y finalmente empezar mi bello postgrado algún día, pero por ahora me conformo con sentir que las decisiones que he tomado no han sido tan malas, y que por fin pegué una otra vez.
Espero volver a contarles cómo me va antes de que mi pelo se vuelva gris por completo, pero voy a dejar de prometerlo porque cada vez que lo hago mi ausencia es mayor que la de mis ganas de pararme un sábado a las 6 de la mañana con 9ºc y lloviendo (Por fa no lluevas mañana).
Los dejo por hoy galletitas, pero volverán a oir de mí de nuevo. No sé cuando, pero volverán a oírme.
Buenas noches, casi madrugadas, little cookies.
sábado, 12 de septiembre de 2020
Papi
Han pasado dos meses ya. Dos meses que parecen décadas porque siento que tengo demasiado tiempo sin saber de ti, sin escucharte ni recibir mi "Holi" en las mañanas; y sin embargo se sienten como un instante porque no deja de doler ni un poquitico que no estés aquí.
Yo ya no sé qué hacer ni qué decir. Me sumerjo en harina de trigo y margarina todos los días tratando de alejarte de mis pensamientos, pero por supuesto, no funciona. Te busco todo el día, te añoro cada segundo y me culpo por no haber estado cada minuto de tu vida a tu lado, de no haberte dado más motivos para estar orgulloso, de decirte "Cálmate, respira. Esto es normal, no te asustes" y no decirte "Te amo", porque nunca nunca nunca pensé que sería lo último que te diría. Mi yo que sabe algunas cosas del cuerpo humano se dijo "Esto está muy mal", pero la otra yo, la boba que esperaba que te pararas, se sumergió en un mar de esperanzas y de milagros, y se negó a despedirse porque no estaba ni un poquito lista para dejarte ir.
Hasta el día de hoy, hasta este minuto no sé cómo haré para soportar el hecho de lograr cualquiera de las cosas que esperabas para mí, porque no estarás ahí para contártelo y celebrar...
Hasta el día de hoy no sé cómo pararme de la cama sin tener que luchar todos los días.
Hasta el día de hoy, no sé cómo haremos sin ti.
Te extraño tanto que me duele respirar todo el día, que no te olvido ni un momento, que ya no sé nada.
Este mes no tengo nada bueno qué decir. Espero tener algo de resignación algún día para lograr las cosas que querías para mí y poder soportar no tenerte ni siquiera al teléfono para decirte que lo logré.
Te amo, mi papito mío. Y espero verte algún día de nuevo, para tomarnos nuestros vinitos y comer jamón serrano con queso manchego en la orilla de alguna playa española.
miércoles, 12 de agosto de 2020
Mi papito mío
He pensado en escribirte algo desde hace varios días, pero no había podido porque cada vez que veo la computadora te veo a ti detrás de mí acostado y diciéndome "Ori, ya tienes 6 horas ahí sentada, párate un rato", cada vez que me tocaba escribir un artículo para alguna página y tenía que entregarlo con premura.
Tengo tantas cosas que decirte que no sé por donde comenzar... Así que comenzaré por donde empiezo cada vez que tengo que decir algo importante: Comenzaré agradeciéndote.
Sería una tontería intentar especificar todas las cosas por las que te agradezco porque tendría que hacer una biografía de mi vida. Tú me diste todo.
Mi vida entera, mis logros, mis cosas, mis pensamientos, mi manera de caminar y hablar... Todo se los debo a mi mamá y a ti.
Gracias por la mejor vida del mundo. Por todas las vacaciones repentinas, por todos los caprichos que me cumpliste, por toda la libertad que me diste para ser mejor cada día, por apoyar mis locuras, por estar conmigo cada día de mi vida, así fuese a través de un "Holiii" por whatsapp cuando estábamos lejos.
Sé que todos dicen lo mismo porque quieren mucho a sus papás, pero no creo que exista uno mejor que tú. Siempre quise ser como tú: Imponente, inteligente, correcto, respetuoso, un líder nato y lo más importante, la mejor persona del mundo.
Tu carácter siempre fue fuerte pero nunca dudaste en ayudar, en hacer las cosas bien. Querías esconder tu corazoncito pachoncito detrás de tu bigote, pero tu corazón es tan bonito que fue imposible de ocultar.
Está de más decir que eres la persona que más admiro en este mundo y que espero lograr tantas cosas algún día que me permitan siquiera poder comparar mis logros con los tuyos.
También está de más decir que te amo. Te amo tanto que estos días he olvidado mis lapicitos de colores, y me he quedado con el gris. Yo nunca pensé que iba a tener que vivir una vida donde tú no estuvieses, y hasta el último segundo tuve fe de volver a verte, de decir algún día que todo había sido una pesadilla pero lo habíamos logrado, y que nos iríamos en diciembre de nuevo a la playa a comer pernil 7 días seguidos en las 3 comidas.
Te extraño todo el día, todos los días. Todavía no he aprendido a hacerme la idea de que no me vas a llevar al altar, que no vas a conocer a mis hijos y que no podré tenerte más. Y aunque muchas cosas me dicen que la vida termina y no hay nada más, desde el 12 del mes pasado tengo la esperanza de que exista algo, y que puedas ver todas las cosas que pasen. Que veas a tus nietos crecer, que me veas con una barrigota de embarazada, que me veas viejita y finalmente me recibas donde quiera que estés.
Cambiaría todo por tenerte un minutito más, pero todo papito mío, porque yo no sabía realmente lo que era sentirse rotico y sin esperanzas, hasta que te fuiste de mí.
Espero que hayas estado orgulloso de mí, y que sepas lo mucho que te amo y te amaré el resto de mis días.
No sé cuándo recuperaré mis lapicitos de colores para vivir, quizá un par se queden contigo porque ya nada será igual, pero te prometo que todo lo que hiciste no será en vano, y que intentaré ser la mejor persona del mundo todos los días de mi vida.
Perdóname por todo lo que no hice ni dije, por todo lo que quizás necesitaste y yo dejé para después, no es excusa, pero yo nunca pensé que no habría un después.
Podría seguir hablándote por horas, porque así me hago a la idea de que estás acostado detrás de mí viéndome escribir, pero ya es hora de dejarte ir. No dejarte ir por completo porque la mitad de mí la hiciste tú, y tú eres mi motivación para todo, pero dejarte descansar. Visítame en mis sueños cada vez que quieras, que te recibiré con gusto, pero descansa en paz donde quiera que debas estar. Prende la tele, pon "El precio de la historia" y espérame que algún día volveré a decirte "Caaaaambialooooooo"
Todavía no sé ser sin ti, pero te prometo que lo intentaré.
Te amo con todo mi ser, mi papito mío.
domingo, 10 de noviembre de 2019
Algo malhumorada
jueves, 22 de agosto de 2019
2 años después...
miércoles, 29 de marzo de 2017
El prototipo inesperado
lunes, 19 de diciembre de 2016
Gilmore girls





