viernes, 14 de noviembre de 2014

El que mucho se despide...

... Es porque no se quiere ir.


Ya sabrán que desde hace mucho tiempo he ido dando avances melancólicos por la recta final de mi primera etapa universitaria.

Estudio en una universidad donde las uñas son el mayor recurso propuesto por su directiva (Sí, en esa vaina se trabaja, estudia y se resuelve con las uñas porque no hay plata, profesores, estructuras decentes, aire acondicionado y apenas existe el hospital) así que al ser estudiante de medicina, queda la penosa tarea de "elegir" un hospital donde puedas capacitar el resto de tus clases (Más bien dar una opción y esperar que no te manden al coño lejos de allí).

Quizás no suena tan malo, eso te permite volver a tu casa o cerca de ella, o irte a un lugar nuevo que quieras conocer (Si la demanda de cupos lo permite), pero eso implica una de las cosas más difíciles que deseaba con toda mi alma que sucediera en primer año, que me parecía bien en segundo año pero que en este preciso momento, cuando el teórico de tercero terminó y ya no queda más tiempo ha sido mi peor pesadilla: Irme.

Sí, la Yo de hace 3 años estaría sorprendida porque su odio hacia esa ciudad y universidad era implacable... Pero observa pequeña, las cosas cambian.

Por supuesto que un lugar es horrible al llegar si estas solo, tienes que aprender a vivir solo y no conoces a absolutamente nadie. Pero esa situación cambia cuando te independizas y haces amigos.

La asamblea mental ha tomado una decisión unánime estos días y es la de odiar demasiado a la yo actual y extrañar a esa de primer año, la que odiaba la universidad y el hecho de tener que esperar años para dejarla, y todo por el simple hecho de que la yo de ahorita NO SE QUIERE IR.

No porque adore estar lejos de su familia y amigos de infancia, no porque San Juan sea la ciudad en potencia a punto de tumbar a Nueva York en su ranking de genialidad ni porque la universidad sea tan confortable que no quiera dejarla (40 grados el clima, sin aire acondicionado... Podrán comprender).

Sino por tener que dejar a lo que hicieron que la yo de primero cambiara radicalmente su opinión: La familia de San Juan.

En la universidad es muy extraño observar que los grupos se mantengan, la mayoría se va desintegrando con el tiempo y cuando te das cuenta, ya quedan solo 1 o 2 de los originales... Pero ese no fue mi caso.

Nos fuimos integrando desde primer año donde poco a poco cada uno fue encontrando su lugar y ya para segundo éramos inseparables. 

Pasó como todas las cosas bonitas e impredecibles suceden: Sin darnos cuenta.

Puedo empezar a rememorar los momentos que nos hacen parecer más viejos, porque son los recordamos cada vez que podemos: Margarita, Barinas, Sabor Oriental, Valencia, El día de la disco y la redada policial... Pero esos momentos son precisamente para eso, para recordarlos cada vez que una cerveza se cruce por nuestros caminos.

Los momentos que me han puesto nostálgica y que más voy a extrañar son, sorpresivamente, los otros... De los que no me acuerdo todos los días, porque son tan comunes que no los tomo en cuenta.

Las reuniones para "estudiar", las esperas entre horas de clase, sentarme en las últimas filas, que me manden a callar por fastidiar a Leo y a Rafa, las trasnochadas para estudiar con Yeni, las cantadas con Mari, las peleas de compañeras de cuarto con Ange, los almuerzos en la residencia de Divi, los abrazos de Keylier... Todas esas nimiedades cotidianas que no tomaba en cuenta porque nunca pensé que me iban a faltar... Y que ahora que me vine y que estoy empezando a asimilar que no voy a volver, son las que más extraño.

Les agradezco mil veces, mil años por todo lo bueno y lo malo. 
Por los desayunos, almuerzos, cenas con Yeni y Ange, mis súper compañeras de cuarto.
Por las cantadas en el kareoke (El improvisado en la residencia y el de verdad) con Mari, 
Por las conversaciones (Que no eran muy frecuentes y que quizás mi cerebro recuerde más de las que de verdad fueron) con Rafa, 
Por la paciencia de Leo (Sé que no fue fácil soportarme).
Y por todos los demás, que tuvieron su partecita para hacer de San Juan un hogar para mí.

No tengo la necesidad de seguir recordándoles esas cositas, porque ellos las vivieron tambíen. Los extrañaré como nunca, no porque vaya a ser la última vez que los vea (Esto va para rato), sino porque la balanza cambió, y ya no seremos los mismos todos los días.

Ya mi maleta está desempacada lejos de ustedes, la maleta más difícil que he tenido que hacer y deshacer en mi vida, pero todo esto se veía venir no?

Espero con toda la sinceridad del mundo que cada uno de ustedes sigan el camino brillante que llevan, que terminen siendo los médicos más exitosos de Venezuela porque se merecen eso y más. Que en un futuro sus números estén en el discado rápido de mi teléfono porque sé que no podré encontrar mejores colegas para consultar que ustedes. 

Ya llegó el momento de asumirlo y aprenderlo a llevar. Ya no tengo más que decirles, porque mi infinito agradecimiento y cariño va más allá de las palabras. Siempre estaré para ustedes.

Atentamente, la Oriana actual.
Ahí les dejé café.

domingo, 19 de octubre de 2014

Chasing pavements

Should I give up or should I just keep chasing pavements?

Sí mi querida Adele, dejaste esa interrogante rondando mis alrededores.




Bastante tiempo ha pasado ya desde que estoy negando lo que sucede, y levantándome cada día diciendo "Es un buen día y se va a quedar así"... Pero ya esa mierda no me sirve, ya no lo puedo negar.

Volvió el fucking piloto automático, ese al que temo y desprecio más que a mis kilos de más.

No estoy deprimida, no estoy molesta, no me quiero matar, no quiero cambiar, no quiero que nada cambie y a la vez quiero que todo sea distinto.

Volvió la sensación de "Sabor de gripe". ¿Saben? ¿La sensación esa que tienen cuando les da gripe, donde todo sabe medio mal pero en realidad no porque no sabe a nada? Así estoy. 

No me sabe a mierda porque no me sabe a nada. 

(Sí, sí, ya sé. Modales... Esos tampoco me saben a nada así que ¡Shh!)

Y aquí es donde entra Adele a cachetearme.

Iba a escribir de nuevo sobre todo lo que me molesta y todo lo que sigue igual, pero mi querida amiga llegó al rescate y me dijo "¿MIRA ESTÚPIDA ENTONCES? ¿TE ACHANTAS O SIGUES?"

Sí, bueno... Es improbable que Adele hable como una desadaptada social pero así se desató esa cachetada musical en mi cabeza. 

No debería achantarme verdad?

¿Qué pasa que siga sola, que mis amigos se distancien, que las cosas no sean como antes, que lo que parecía seguro ya no lo es tanto, que me toque dejar la seguridad para saltar a un abismo nuevo (Ese abismo se llama hospital, no se asusten... Ya les dije que no me quiero matar). que muchas cosas hayan cambiado y yo sienta que sigo igual? 

Muchas de esas cosas no importan y su efecto apabullante se ve opacado por las cosas que de verdad importan: Las que vienen IN THE BIGGER PICTURE. Ya saben, el panorama completo.

Cuando mi bata blanca no sea necesaria porque me la pidió el médico, cuando esté grabado en ella "Dra. Oriana Veloz", cuando conozca a alguien que me saque de quicio y con el que no pudiese pensar en otra cosa que estar con él, cuando escuche la alarma de mi carro, cuando le compre un regalo a mi papá con mi primer salario, cuando lleve a mi mamá a cenar con el segundo salario, cuando me encuentre en un café con mis amigas para escuchar sus batallas frente al juez o sus descripciones asquerosas de miasis bucales y biopsias de algo asqueroso... Cuando mis futuros colegas me contesten el teléfono para consultarles algo y cuando le recomiende a un paciente uno de mis mismos porque no hay nada mejor. Cuando abra la puerta de mi casa  y cuando escuche por primera vez un "Te quiero, mamá".

Me adelanto bastante a los hechos ¿verdad? Pero quizá la vida tenga sentido así, pensando en lo que va a suceder mientras nos entrenamos. 

No dejo de disfrutar de mi entrenamiento, porque esto también es parte de la vida, y tiene sus buenos momentos,,, Pero sinceramente, no puedo esperar por el reto de verdad. El que falta por llegar.

Quizás muchas de las cosas que quiero y que nombré no sean para mí... Quizá me toque el apartamento de soltera y los gatos, o me toque trabajar en una esquina de noche, pero no por eso voy a dejar de soñar... Sobretodo cuando todo lo que hago va dirigido hacia allá.

Como pueden notar, sigo bastante melancólica, pero eso sencillamente no puede evitar que la loca optimista de mi asamblea grite "¡QUE SI VA A ESTAR BIEN TODO CHICA!" 

Ella es frustrante pero me mantiene a flote. 

Me voy con mi loca optimista y mi melancólica pensativa a otro lado, y los dejo por hoy.

GoodNightLittleCookies. Descansen y escuchen Simple as this de Jake Bugg. 







sábado, 18 de octubre de 2014

La fiebre y la frustración

No, no tengo chikungunya.
No es ese tipo de fiebre la que me frustra.

Es la fiebre que tiene aproximadamente un año aquejándome y que se posa en mi cerebro como el pajarito de Twistos: Mi libro.

Sí, estoy escribiendo un libro... O mejor dicho, ya lo escribí.

Ya sé que no soy escritora, que no tengo la menor idea de los parámetros que usan los escritores de verdad (Esos con un título bien grandote de la universidad o con 1.000.000 de copias vendidas internacionalmente) y que muy probablemente sea un chasco, pero fue un proyecto personal que comenzó como Hobbie, que creció como motivación y que terminó siendo mi bebé.

Mi dilema se presenta como el dilema que toda madre tiene en su cabeza (O al menos eso creo, no estoy ni remotamente cerca de ser madre): Quiero que mi hijo sea perfecto.

Ok, está bien, nadie es perfecto, y los libros tampoco lo son, pero esa sensación es tan incontrolable que se apodera de mí en los momentos menos esperados. 

"Sí chica, pero ¿Cuál es tu drama? ya lo terminaste"

Sí, eso también es verdad, ya lo terminé... Y a la vez no.

¿Les ha pasado que tienen un boom de inspiración repentino donde las palabras se atropellan en sus cabezas sin saber como salir?

Quizá no, porque para eso es posible que sea necesario tener un pequeño desequilibrio mental (Las 28 integrantes de mi asamblea mental y yo confirmamos esto), pero a mi si me sucedió.

Día libre, examen de fisiopatología y parasitología para el día siguiente, y mis CERO ganas de estudiar... Fue tan explosiva la combinación de desesperación por no estudiar y la frustración de no tener nada más que hacer que estudiar que se prendió el bombillo,

84 páginas salieron de mi cabeza desbocadas con un hilo impresionante de sucesos que nunca pensé que saldrían alguna vez de mí, y la carrera se extendió hasta ese increíble "FIN". que tenía meses esperando.

¿Chévere verdad? Me sentí como los Sims cuando ganan su aspiración máxima: Con la barrita de felicidad en plateado.

Pero ese momento se esfumó cuando mi bebé empezó a crecer y las maestras me dijeron que era un flojo para estudiar. Sí, mis correctoras estrellas me dieron las correcciones (Menos de las que esperaba en realidad) y la pesadilla comenzó.

¿Cómo coño hago ahora? ¿Cómo saco más Nino? ¿Cómo alargo más la trama de acción? Cómo le doy amor si soy una mata seca y desterrada? ¡¿CÓMOOOOOOO?!

Las preguntas se acumularon en mi cabeza con una rapidez aún mayor y más impresionante que con la que llegué al final de la puta historia y una frasecita me sacaba la lengua desde lo alto, allá lejos de todas las preguntas donde observaba el caos de mi frustración con una satisfacción asquerosa y una sonrisita socarrona como esas que solo Nino Abruzzi (Mi bello protagonista de brillante armadura) sabe dedicar: 

"NUNCA DEBÍ HACER ESTO".

Esa fucking frase asquerosa y despiadada que me golpea en el hipotálamo y me deja sin sentido ni dirección en cuanto a mi bebé.

"¿Cómo hago si ya lo parí? No lo puedo matar aunque sea bruto". Creo que no muchas madres pensarán así pero bueno, conmigo no cuentan las hormonas del embarazo.

Y aquí es donde vienen las tareas dirigidas: "ARRÉGLALO PUES, ESTÚPIDA", Y me dicen que es muy caro: "NO LO VAS A ARREGLAR PORQUE ESTÁS SECA, MUAJAJÁ".

Es una analogía un tanto forzada, pero quizá la entiendan con esta otra frase que me gusta más que la anterior: ME JODÍ.

En fin, mis posts están perdiendo el toque de cuento infantil. Ya no hay moralejas porque la fiebre no me deja pensar y la frustración no me deja arreglar. Estoy pobre de imaginación y cargada de desesperación por tener a mi bebé como el mejor promedio de la universidad, pero quizás sea hora de aceptar que no va a ser un SUMMA CUM LAUDE. 

Les escribo cuando logre descifrar lo que le falta o le sobra a mi Sin Tiempo, y se los dejo aquí en un post cuando esté segura de que no lo van a odiar.

PD: No les prometo nada porque ya saben lo mala que soy manteniendo promesas, y lo logré! Una sola posdata.

GoodNightLittleCookies. 





viernes, 26 de septiembre de 2014

Café con una dama. - Por Keylier Camacho.

¡HOLA! ¿Se acuerdan de mí? 

¿La que dijo que no los iba a dejar otra vez, y por supuesto, rompió su promesa? ¡Aquí está!

Y les dije que haría todo lo que tuviese a mi alcance para tenerlos al día, y así haré:

¿Recuerdan a mi amigo, el que escribe también y se extiende en las exposiciones porque es imposible refrenar sus ganas de cambiar al mundo y de ser mejor cada día?

Ya he publicado antes aquí sus textos, y me pareció que era hora de otro de sus temas... (Que por cierto, me encantó!) Así que es hora de que alguien positivo se apodere de este blog, porque a la positiva de mi asamblea no le gusta trabajar "Under the spotlight", ella es de las desapercibidas.

Los dejo con mi amigo Keylier Camacho, el que quiere cambiar al mundo siendo diferente. 
Espero que les guste tanto como a mí. 




Café con una Dama - Por Keylier Camacho



Hoy me encontré con una dama a la hora de un café. la noté algo cabizbaja y desilusionada,  le pregunte que le pasaba y que si ella soñaba.

Me dijo:

Sueño con el aroma de la libertad, con que ya no hablen más de mí y actúen por mí.
Me pasa que hombres deshonrosos han hecho de mí una hoy caída dama”.

¡Oh Mujer! Tú en mi corazón eres de primera. Sueño contigo desde que tuve conciencia, si en ti está mi niñez, mi adolescencia y ahora ésta supuesta madurez.

Así me dijeron muchos y mírame hoy caída. Mis ojos lloran, mi espalda lleva el peso de una discordia la cual yo no parí”.

Discúlpame bella dama, tal vez esos hombres deshonrosos se acercaron  a ti solo por lo que tú les dabas y no para cortejarte, amarte y hacerte sentir una dama.

“Me duele que hoy un absoluto mando, un absoluto poder, un tirano,  mande sobre mí”.

¡¿Tirano?! Dama, ¿Por qué habla de tiranía?  Mejor calle.

“No puedo callar, Yo hermosa Dama,  porque el amor a la libertad no se puede confundir con el amor a la tiranía”.

Sabes, un viejo dijo esto: “Cada pueblo será libre a su modo y disfrutará de soberanía, según la voluntad de su conciencia”.

Sí, pero también dijo “Moral y luces” ”.

Hoy sobre mí está a alguien que elegí o me impusieron, lo más clásico de la vida monárquica y tal imposición carece de moral. ¿Y sabes?  Ese hombre dijo también esto: “Elegid por magistrados a los más virtuosos de nuestros ciudadanos”.

A veces elegimos mal pero siempre tendremos una nueva oportunidad.
¿Sabes, hermosa? Yo he llorado por ti, he orado por ti, he peleado por ti.
A veces no lo suficiente ni de la mejor manera, a veces solo he cruzado los brazos, a veces solo he soñado…

Pero hoy con este café y este hablar recordé que a ese hombre que decía: “El ejercicio de la justicia es el ejercicio de la libertad”.

 ¿Sabes, hermosa? Existió otro hombre que recuerdo siempre con estas palabras: “Hemos echado al mar los grilletes de los pies. Ahora vayamos a la escuela a quitarle a nuestro pueblo los grilletes de la cabeza, porque la ignorancia es el camino de la tiranía”.
Cuando tus piernas tenían grilletes, un caudillo testaferro no muy alejado a la semejanza de este que hoy está en ti, este hombre habló y por ti luchó.

Así es, hijo. Lo que dijeron, lo que disfrazaron, lo que ocultaron, creó el grillete que hoy tiene mi pueblo y, ¿Sabes? Hoy la fuerza está impuesta más que la nobleza. Hoy el poder solo tiene fuerza, y ese hombre que habló y luchó por mí lo recuerdo, cuando decía que el sistema militar es el de la fuerza y la fuerza no es gobierno, y yo le te digo la fuerza no es amor hacia mí.

Gracias hermosa dama, por estos minutos de charla. Quiero que sepas que en un lugar cercano a mi pectoral izquierdo te encuentras guardada, dando impulso y cada mover de mí ser es por ti. Gracias mujer de Gracias...




¿Qué tal? ¿Vieron que tenía razón? Es un As para hacernos viajar por la imaginación hasta lugares que muchos dejamos empolvados por considerarlos dignos de olvidar.

Pues no. 

Pensé que los tendría abandonados más tiempo, pero con las vueltas que da la vida (Que hicieron que casi todos mis amigos se trasladaran a Kms de mi radio de vuelo y que los pocos que quedaron me abandonaran), creo que los acompañaré esta noche... Y así me acompañan ustedes a mí.


Buenas tardes, casi noches, galletitas.

sábado, 13 de septiembre de 2014

Que mi mundo es pequeño... Si me dejas de amar.

¿Se asustaron verdad?

No, no ando con un despecho depresivo que los va a engullir entre lamentos y arrepentimiento... Sólo estoy escuchando música, relájense.

El día de hoy (O mejor dicho, el post) estaba programado para ir dedicado a mi aventurilla en Margarita... Divertido no?

Pero... No sé, no me parece. Hoy no.

Tampoco quiero colocar una reflexión pseudo - profunda que lo único que refleja es que le presté bastante atención a las moralejas de las películas de Disney, ni quejarme (Aunque soy una ruda experta en este ámbito, lo reconozco).

El día de hoy sólo quiero hablar (O escribir en este caso).

 Dejaré de explicarles los tecnicismos de mis intenciones al escribir entre paréntesis, son inteligentes y estoy segura de que probablemente notan esas cosas sin que se las diga, no sé por que sigo explicándoselas.

No sé por qué, pero el momento en el que mis dedos saludaron a las teclas del teclado inalámbrico adaptado a mi laptop (Larga historia), Pepe grillo sorprendentemente se calló. No me habló de reflexiones, moralejas, recuerdos, remordimientos ni culpa. Y ese desconcertante hecho dejó al resto de la asamblea como a mí, perpleja.

¿De pana no tengo nada interesante qué decir? (No es que sea interesante normalmente galletas, pero encuentro fascinante intentar hacerles creer que sí).

Entonces el silencio ensordecedor se llenó con música y de allí salió el título, principalmente porque no había mucho más en mi cabeza en ese momento. 

Y es que, si te pones a ver, momentos como ese, en el que todo se ve distante y ajeno, y no te importa mucho... La brecha justa entre momentos de lucidez, donde te pierdes en el mundo y haces lo que realmente quieres hacer, sin pensar en consecuencias, futuro o pasado, son los momentos que valen mucho. 

Valen porque no se presentan muy seguido, no los dejamos aparecer porque hacemos de todo aquello que nos aqueja, nos espera, o nos sucedió parte del presente, cuando no es así. Cuando tu presente está frente a la pantalla de la laptop y simplemente rondas por youtube tratando de encontrar música nueva, o subes y bajas el Timeline de Twitter. 

Tenemos una perspectiva de presente un tanto vaga, o la conocemos bien, pero no la llevamos a cabo como debería ser.

El presente está en lo que sucede, es en vivo, en directo, sin cortes ni edición. Los recuerdos quedarán para después y las preocupaciones vinieron antes, pero el presente es justo ese medio que desperdiciamos pensando en lo que pudo o podrá ser. En lo que fue y será. 

Desechando lo que es.

Entonces, hoy yo me di cuenta de lo que es... Cosa que esfumó como un rayo porque miren, ya les estoy hablando de futuro y pasado, desperdiciando mi presente... Para recordar en un futuro este presente como un pasado... Irónico no? Otra de las leyes de la vida que no comprendo, pero que se adueña de mi día a día pasando casi desapercibida. 

Los invito a ignorar sus momentos de presente genuinos, para que los disfruten sin recordar ni pensar en lo que no pueden cambiar. Sólo podemos cambiar lo que sucede en este preciso instante, focus on that.

Los quiero galletas, les dejo acá un enlace al trailer que me hizo la semana, el mes, el año: David Garrett como Paganini en lo que, a mi parecer, será la película perfecta.

El violinista del Diablo. 



PD: Terminé reflejando mis horas frente al televisor engullendo a los personajes de Disney otra vez con otra de sus interminales moralejas, que en realidad no recuerdo pero que es la más probable de las razones por las que ese tipo de cosas salen de mí. No crean galletitas, sé que me creo más inteligente de lo que realmente soy.

Good night, little cookies.

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Locas vacaciones sobre ruedas

Sí, me refiero a la película de Robin Williams, se acuerdan?


En la que hace el papel de un padre de familia que cambia sus vacaciones familiares en Hawaii por una casa rodante, que hace que todos lo odien pero que terminan siendo felices para siempre, como todas las películas de Robin Williams. 

Q.E.P.D, una pérdida indescriptible, que sin embargo nos dejó mucho. Entre otras cosas, nuestra infancia... O si al caso vamos, MI infancia (Aunque no conozco la primera persona que no se haya visto una película de Robin).

 El genio, el científico - padre de Flubber, Patch Adams (Esa me dolió), Mrs. Doubfire, El hombre bicentenario, Ramón y Lovelace (Los pingüinos de Happy feet, que también me dolió burda esa), El profesor favorito de todos (Dead poet society, OH CAPTAIN, MY CAPTAIN!)... Y muchos más que no puedo recordar en este momento pero que bastante trajeron a mi vida en los años más bonitos de mi existencia: Mi niñez.

Gracias, Robin.

En fin, de eso no era de lo que iba a hablar pero es que el Sr. Williams es un punto débil para mí y la manera en que se fue, fue tan devastadora que no puedo evitar lamentarlo cada vez que lo recuerdo.

Ok, ahora sí. 

La película, la recuerdan no? Si no lo hacen con la descripción que les di, más o menos pueden captar de qué voy a hablar: VACACIONES FAMILIARES.

Por fin pasó la etapa de "METAN BUFANDAS Y TRAJES DE BAÑO EN LA MALETA QUE EN LA ENTRADA VEMOS PA' DONDE AGARRAMOS!" Cosa que mi maleta agradeció.

Decidimos un destino, reservamos como personas civilizadas y emprendimos el viaje. 

5 personas en un carro, (MUY ESPACIOSO POR CIERTO, que tiene 7 asientos pero para 5 personas no pareció ser suficiente).

Me sentí como una de esas familias grandes que conviven a diario (Cosa de la que no conozco mucho porque la chorrera de familiares que me rodean están mínimo a 2 horas de mi casa), en el momento en el que bajamos los asientos traseros y quedamos 5 personas, en 5 asientos perfectamente cómodos, DONDE POR ALGUNA EXTRAÑA RAZÓN, YO NO TERMINABA DE CABER... Siendo mis dos acompañantes, bueno... Caquéxicas? digamos, muy muy delgadas mejor.

"Oh sí! qué bonito es tener una familia grande!"

A las 3 horas de camino (De las que todavía restaban bastantes para llegar, ya que llovía y las curvas del páramo no dan para mucho con los deslaves en ese clima), me di cuenta que todo era extracomodidad de mis dos acompañantes (Si Yeni, si Patricia, ustedes) se regocijaban en la extensión de MI asiento y tuve que recurrir a un referéndum revocatorio inmediato: "POR QUÉ USTEDES PESAN LO MISMO QUE YO ENTRE LAS DOS Y NO TERMINAN DE CABER EN SUS ASIENTOS!? FUERAAAAAA! ES MIIIII ESPACIO!" 

Situación que se prolongó a lo largo de todo el camino, de ida, de vuelta, entre sitios... A la cual me rendí y me dejé llevar "Rela, siempre has querido hermanos".

4 días que transcurrieron entre 0 y 9 grados (No no, mi ropa forzosamente funcionaba para 16 grados, estirándole a 13), peleas con la chimenea (Qué aguantaba 20 minutos con una llama casi imperceptible que, varias veces llegué a pensar, que era un holograma) y comidas un tanto dudosas del preciado restaurant de las cabañas que encontramos a 1 hora y media de la ciudad de Mérida (Lo siento, papá).

Mi mamá siendo amante de la carretera (Porque ella no maneja, ella ve... Lo siento otra vez, papá), y cuatro mujeres en busca de compras, hicieron del viaje algo... Bueno, algo difícil de rellenar. 

"Y qué hacemos hoy?"
"No sé, di tú"
"Yo no conozco esto"
"Yo tampoco"
"Ahhh... Y ahora?"
"No sé, vamos a ver"

Cuatro días del mismo dilema, que nos terminó llevando al pico el Águila, Vía Timotes, La laguna de Mucubají y finalmente, a una búsqueda del tesoro con la heladería de la Coromoto (Famosa por sus 1001 sabores extraños y no tan extraños, con los que entró al record guinness y a la que no teníamos ni puta idea de cómo llegar porque MI MAMÁ DEJÓ EL GPS... LOS DOS... Lo siento, papá... De nuevo).

Entre direcciones incomprensibles de la peculiar población de la zona, llegamos.

"DELE POR AHÍ DERECHO, CRUZA PA' ALLÁ Y SIGUE OTRA VEZ, CRUZA Y LISTO" 

Mmmmm...

"DELE POR EL VIADUCTO PA' ALLÁ Y DESPUÉS CRUCE Y DERECHITO, AHÍ ES"

Mmmm....

*Cuatro direcciones más después*

¡ESA EEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEES!


Grito unánime que abarcó dos cuadras a la redonda y que perturbaron a los pobres comensales del restaurant de la esquina. 


Un sin fín de contratiempos y situaciones se presentaron en un tiempo que no se vio en lo absoluto suficiente para todo lo que sucedió.

Desde la visita al mercado municipal, pasando por mi falsa alarma de cólera, las paradas incontables para comprar dulces asquerosos y pan frío, llegando al fin a la visita a la "Venezuela de antier" (Donde pasé un calor incomprensible, gracias por la caminata) y al regreso donde volví a pelear por la increíble ocupación de espacio que provenía de parte de mis dos neceadoras - salvadoras (Gracias Yeni, gracias Patri, me hicieron el viaje).



Todo culminó entre risas y un descanso de dos días seguidos, y como todos los viajes familiares, lo malo se esfumó más rápido que el cansancio del viaje y quedaron los recuerdos bonitos. Esos que salen a relucir en las reuniones y que no abandonan nuestra memoria, por atesorarlos, y porque sencillamente, eso es lo que marca nuestra existencia.

Buenas noches, galletitas.

PD: Vieron que no hay postdatas? JAJAJAJA.

Catching on

¡HOLA VALE! 

Hola, hola, hola!

Soy demasiado mala manteniendo promesas verdad?

Sigo enviando 3 posdatas con cada post y sigo mintiéndoles cuando les digo que me voy a mantener al día. 

I'm so so so so sooooo sorry, galletitas.

Pero acá estoy! Y de verdad, de verdad, de verdad, les prometo que intentaré seguir al día con ustedes, no los seguiré olvidando! (Un poco débil esa promesa pero la hago de corazón).

Quizá no les importe mucho pero les diré el por qué de mi ausencia que se explica con una palabra que nunca pensé que me alejaría de mi blog:

¡VACACIONES!

Sí, irónicamente, el único tiempo que pensé que tendría para ponerme al día con mi lectura, escritura y todo mi lado geek fue el que menos utilicé para esas cosas.

Doble viaje, miles de visitas, cientos de salidas... Aproveché las vacaciones como más lo necesitaba, y como nunca pensé que lo haría: Desaprovechándolas! Ningún conocimiento productivo salió de estos días, nadita, nada.

Y quizás no entiendan porque me alegro tanto con esto, pero después de varios meses estancada en el mismo capítulo dramático, analítico, demasiado pensado y tal vez, innecesario es bueno sacar al Farandulero que llevas dentro.

(Siiiiiii, la farandulera tuvo un descanso de la asamblea mental! Dejó de tirar bolas de papel a la papelera porque le llegó su turno!)

Si aproveché unos minutos para adelantar más sobre mi pequeña historia, y también aproveché unos segundos más para terminar todos los libros que dejé en espera por culpa de parasitología y fisiopatología (A fármaco no me refiero más, quiero terminar el año sin ir a integrales por bocona. Lo quiero profe, nada es cierto, no soy yo)

Y entre la dieta, los amigos que impiden mi dieta (Sobretodo los que cocinan bien, es contigo Gordelio) y las visitas, ya nada sorpresivas de mis amigos, terminé de desperdiciar mis vacaciones... Y abandonándolos a ustedes, lo siento otra vez.

¡Qué manera de desperdiciar las vacaciones!

Entonces, para ya dejar de molestarlos, les prometo algunos temitas que me reservé por ahí: Les voy con todo.

Buenas tardes, no tan noches, casi mañanas, galletitas.

lunes, 18 de agosto de 2014

23:06

Quisiera yo saber...
Saber qué pasó contigo,
Saber por qué te fuiste así.
Quizás yo lo sé, quizás es todo eso que sé y no deseo aceptar... Tanto así que ni yo misma percibo.

Y pasaron los años y en mi cajón yo sigo viendo tus cosas...

Ese cajón de recuerdos que enmaraña aún más tu partida.
Todo suena a luto, a velorio y rezos... Pero no. Todo lo que sucedió fue patético, aunque no necesariamente incorrecto.

Quizás era lo que yo necesitaba, un golpe de realidad para darme cuenta que, a lo mejor, yo no era lo correcto.

Yo no era la solución, el escape ni el alivio. Fui la complicación, quizás lo sigo siendo. O, lo que sería devastador:

QUIZÁS NUNCA FUI NADA.

Nunca verás esto, mucho menos tendrás algo que decir. Porque esto nunca existió. Partió de tu imaginación y se quedó allí, varado en los mares de la incoherencia e incomprensión.

Nadie lo merece, nadie lo quiere... Pero todos pasan por el devastador momento de: Simplemente no es para ti.

No miento que siempre deseé que todo fuese distinto, aunque siempre supe que no iba a suceder. Que las historias con finales felices, los capítulos rosa y la parte bonita de la sinopsis no era para mí.

Siempre supe que no me escribieron para esas historias, que no era la protagonista de ningún libro, que podía servir de relleno y eso estaba bien.

Pero me hiciste pensar, por un momento, que quizás eso podría no ser verdad.

Y eso, aunque no fue suficiente, estuvo bien.

No soy infeliz por lo que tengo ni lo que soy.... Pero siempre voy a desear ser más.

Good night, little cookies.